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Encuentre Información referida a la vida cotidiana en pacientes con enfermedades obstructivas
o alérgicas de la vía aérea


EL TIEMPO Y LOS PROBLEMAS RESPIRATORIOS


Muchos padecimientos crónicos son a menudo atribuidos al tiempo. Todos hemos escuchado a una persona mayor preanunciar una lluvia o tormenta por el sólo hecho de experimentar dolor en las articulaciones de los pies, por ejemplo.
Estos probables vínculos han sido poco estudiados científicamente. Es decir, comprobar si existen ciertos padecimientos o agravamientos sintomáticos que podrían estar vinculados con determinadas estaciones del año o cambios en las condiciones atmosféricas.

Asma y estado atmosférico

Una de las afecciones respiratorias que puede verse afectada con los cambios del tiempo es el asma bronquial, particularmente aquellas modalidades de asma inducida por el ejercicio. En este tipo de pacientes, cuando practican actividad física al aire libre en temporada invernal o frente a un descenso brusco de la temperatura, la aceleración del ritmo respiratorio puede impedir que el aire tenga el tiempo suficiente como para calentarse al atravesar la cavidad nasal. El ingreso del aire frío a las vías aéreas (bronquios) sensibles o reactivas puede servir como desencadenante de una crisis asmática, según sostienen expertos estadounidenses.

En caso de tormentas eléctricas, los asmáticos alérgicos al polen pueden sufrir consecuencias. Según se publicó en la prestigiosa revista médica Allergy, las tormentas eléctricas arrastran granos de polen desde el nivel del piso y los conducen en forma directa las vías respiratorias, haciendo que un número significativo de pacientes deban acudir a las salas de emergencias para tratar su crisis asmática.

No sólo el polen es el culpable

Las estaciones de primavera y otoño suelen ser especialmente hostiles con los pacientes que sufren de rinitis estacional. En un grupo importante de ellos, el polen de flores y plantas durante la temporada primaveral son el responsable principal del agravamiento de sus síntomas nasales, relacionados con cuadros alérgicos. Pero otras personas también pueden sufrir crisis de rinitis aun en ausencia de polen, cuando se producen cambios de temperatura o de humedad en el ambiente. Se trata de sujetos que experimentan rinitis no alérgica, que no tienen reacciones positivas frente a las pruebas cutáneas con diversos tipos de agentes vegetales.

La confusión entre rinitis inducida por polen y rinitis no alérgica es más que comprensible: ambas entidades se producen en temporadas estacionales semejantes, cuando son frecuentes los cambios, aun en un mismo día, en las condiciones ambientales de temperatura y humedad.

Sin embargo, distinguir entre una y otra situación no es sólo de interés científico. En efecto, mientras que la rinitis alérgica suele responder muy bien al tratamiento con antihistamínicos, en el caso de la rinitis no alérgica los expertos recomiendan rociar la cavidad nasal con solución fisiológica y recurrir a un descongestivo nasal.

Por supuesto y como acontece en otras situaciones, la distinción entre uno y otro cuadro debe quedar en manos del médico, que sabrá establecer la causa real del problema.

No deje de acudir a él, cuando el tiempo cambia y este cambio le ocasiona alteraciones respiratorias.

PHX/CCI/0131/16 - Editora Médica Digital.



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