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ASMA Y ESTRES


El estrés es un verdadero flagelo de nuestro tiempo. No se trata de una situación exclusiva de nuestro siglo, ya que en la antigüedad podemos imaginar diversidad de situaciones generadoras de estrés como la de los pueblos sitiados, que veían el riesgo de quedarse sin comida y sin refugio, los largos viajes en navíos frágiles de los navegantes europeos del siglo V, las hambrunas provocadas por sequías, etc. En la actualidad, el ritmo de vida vertiginoso, particularmente en las grandes ciudades, hace que incluso los pediatras hablen con asiduidad de estrés en la población infantil, hecho que nuestros bisabuelos no habían siquiera imaginado.


Si bien el estrés no deja libre a ningún grupo humano ni individuo, resulta particularmente contraproducente en portadores de afecciones crónicas como el asma bronquial. En estos últimos, tanto el estrés como la ansiedad extrema son capaces de desencadenar crisis o "ataques" asmáticos, a pesar de que no está muy clara cual es su verdadera razón.
Por este motivo, es particularmente importante que las personas asmáticas y sus allegados aprendan a reducir al mínimo la permanencia en situaciones de estrés y manejar estos eventos de la manera más adecuada.


Manejo del estrés
A continuación, presentamos algunos recursos que sirven para paliar el estrés cotidiano, el cual, por otra parte, es difícil de erradicar por completo.

  • Reducir las causas de estrés
    Es necesario identificar cuales son los motivos que generan estrés en cada persona. ¿Problemas económicos? ¿Cuestiones laborales? ¿Relaciones interpersonales? La identificación de cuáles son los elementos que lo colocan en situación de estrés es el primer paso para intentar resolverlos o solicitar ayuda puntual al profesional.
  • Aprender a modificar pautas de conducta de pensamientos.
    El modo y el tipo de pensamientos y la forma en la que Ud. se ubica frente a esos pensamientos condicionan sus sentimientos y sus reacciones. Trate de elaborar estrategias para "mirar" de modo diferente las cuestiones problemáticas.
  • Intentar suprimir aquellos elementos que le provocan estrés
    Practicar conductas para el manejo efectivo del tiempo, tales como delegar tareas, establecer prioridades, tratar de tranquilizarse a Ud. mismo y permitirse un tiempo para reflexionar sobre la estrategia más adecuada para resolver una situación problemática.
  • Practicar ejercicios de relajación
    Diversas disciplinas orientales y occidentales proveen técnicas físicas para relajarse
  • Llevar a cabo actividad física
    Contra lo que se creía antiguamente, la práctica de ejercicio físico regular en pacientes asmáticos bien controlados, sirve no sólo para mejorar las variables respiratorias sino para relajar la tensión muscular y "limpiar" la mente de pensamientos negativos.
  • Dormir lo suficiente
    El hecho de descansar un lapso de tiempo adecuado le permitirá iniciar sus tareas más relajado y acomodarse a las situaciones de estrés cotidiano.
  • Comer de manera saludable
    Limitar el consumo de azúcar, de café y de alcohol, lo ayudará a sentirse mejor y reducir el estrés o los efectos asociados con él.
  • Buscar y aceptar el apoyo familiar y de amigos
    Estar rodeado de la familia y/o de amigos constituye un excelente antídoto para superar los sentimientos de estrés que generan frustraciones, tensiones y desazón.


Estos son algunos de los recursos de los que podemos echar mano sin demasiados costos. Téngalo en cuenta y colaborará a evitar crisis asmáticas, a la vez que notará cambios beneficiosos en su calidad de vida.

PHX/CCI/0130/16 - Editora Médica Digital.



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